Garci y los oscar

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Recientemente nuestra Academia de Cine y Artes y Audiovisuales ha designado You’re the one, la última película de José Luis Garci, como la elegida para representar a España en los Oscar de Hollywood.

Garci, cuenta en su haber con doce películas como director de las que ocho han sido elegidas en diversas ocasiones, para representar a España en la ceremonia de los Oscar, y en cuatro ocasiones logró llegar hasta la criba final. La primera fue en 1982 con Volver a empezar, con la que el director consiguió la primera estatuilla para nuestro país. Tres veces más – Sesión continua, 1984; Asignatura aprobada, 1987 y El abuelo, 1998- fue nominado sin mayores resultados. Habrá que esperar la decisión de los académicos de Hollywood para ver si esta edición supone la quinta nominación para el director y quizá su segundo Oscar.

Bien es cierto que la mayoría de los directores españoles que consiguieron ser nominados en este apartado no lo fueron en una sola ocasión, recordemos los dos intentos de Rovira Beleta –Los Tarantos, 1963 y El amor brujo, 1967-; los de Jaime de Armiñán – Mi querida señorita, 1972 y El nido, 1980- o del propio Almodóvar que tras la decepción de Mujeres al borde de un ataque de nervios en 1988 logró en la última edición el premio con Todo sobre mi madre. Caso aparte es Buñuel que tras dos nominaciones por España – Tristana, 1970 y Ese oscuro objeto del deseo, 1977- consiguió el Oscar en 1972 con El discreto encanto de la burguesía película producida por los franceses.

Sin embargo ningún caso es comparable al de Jose Luis Garci, quizá su desmedido amor por los , especialmente el clásico, le hace congeniar con los gustos de los académicos. Hay que reconocer que el cine del director madrileño no se parece a ningún otro que se realizan en nuestro país: las cuidadas puestas en escena, la introducción del sonido en posproducción con el doblaje de los personajes, los argumentos que rayan lo folletinesco e incluso sus incursiones en el cine negro. En You’re the one por primera vez utiliza sonido directo, sin embargo, renuncia al color y traslada la acción, como viene siendo habitual, en una época pasada concretamente en la posguerra española, acentuando de esta manera su gusto por el clasicismo americano y aquellos memorables melodramas de los años 50.

Lo que cabría preguntarse es por qué si Garci hace un cine que poco tiene que ver con el español, la Academia continúa eligiéndolo para representar a nuestro cine fuera de nuestras fronteras. Quizá se valora más el hecho de conseguir un premio aunque ello signifique imitar un estilo ya establecido y que triunfa en todo el planeta, que defender nuestra propia identidad. De otro modo no se explicaría como en la edición de los premios Goya de 1998 – premios que deciden los miembros de nuestra Academia, no lo olvidemos- El abuelo fue la gran perdedora con tan sólo el galardón de Fernando Fernán Gómez, para luego ser elegida como la película de mayor calidad del año y que, por tanto, nos representaría en los Oscar.

Sólo cabe esperar que los conservadores electores americanos vuelvan a coincidir con Garci nuevamente y la película consiga ser nominada y opte al afamado Oscar, pero eso no se sabrá hasta el próximo 13 de febrero (martes para más señas). Que haya suerte y el “cine español” logre un nuevo premio.